¿Quiénes ahorran más: ellas o ellos? Un análisis real del ahorro en México

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¿Quiénes ahorran más: ellas o ellos? Un análisis real del ahorro en México

¿Quiénes ahorran más en México: mujeres u hombres? Analizamos datos reales sobre el ahorro, las brechas financieras...

Cuando se habla de ahorro en México, muchas preguntas vienen a la mente: ¿quiénes ahorran más? ¿ellas o ellos? ¿las diferencias se deben al género o a las oportunidades de cada persona? Si eres una mujer mexicana preocupada por tu bienestar, el de tu familia y tu futuro financiero, estas preguntas no son solo estadísticas… son realidades que influyen en decisiones tan importantes como ahorrar para emergencias, educación o el retiro.

Antes de responder, es fundamental reconocer una realidad: el ahorro no es solo una conducta personal, también está influido por factores económicos, laborales, de acceso financiero y, claro, de género. Saber cómo se comportan las mujeres y los hombres frente al ahorro puede ayudarnos a entender barreras, oportunidades y maneras de mejorar nuestro propio panorama.

¿Qué dicen los datos sobre quién ahorra más en México?

Si nos basamos en encuestas nacionales sobre finanzas, la versión más reciente de estadísticas disponibles muestra que, en términos generales, los hombres tienden a reportar un mayor porcentaje de ahorro que las mujeres.

Según datos de la Encuesta Nacional de Ahorro y Financiamiento de los Hogares, en 2023 el porcentaje de mexicanos que declaró tener algún tipo de ahorro fue de 55.2 % entre hombres, mientras que 49.3 % correspondió a mujeres. Esto significa que, en términos de participación general en el ahorro, una mayor proporción de hombres afirma ahorrar que de mujeres.

Estos números reflejan diferencias que pueden parecer pequeñas de entrada, pero que se traducen en efectos significativos a lo largo del tiempo.

Más allá de “¿ahorran o no?”: cuánto y cómo ahorran

La diferencia numérica entre hombres y mujeres también se observa en otro nivel: la cantidad y los montos ahorrados.

De acuerdo con análisis sobre cuentas de retiro (AFORE), las mujeres suelen tener saldos promedio más bajos que los hombres. Un reporte señala que el saldo promedio de una mujer en su cuenta de retiro es menor que el de un hombre en condiciones similares, lo cual implica que las brechas de género no solo están en si se ahorra, sino en cuánto se logra acumular.

Esta brecha se explica en parte por factores estructurales que afectan a las mujeres: brechas salariales persistentes, interrupciones en la vida laboral por cuidad de hijos, jornada laboral más fragmentada y menor acceso a productos financieros debido a condiciones de empleo menos estables o formales.

La participación y acceso a productos financieros también importa

El acceso a cuentas de ahorro y otros instrumentos financieros contribuye directamente a la capacidad de ahorrar. En México, las encuestas de inclusión financiera muestran que una mayor proporción de hombres tiene acceso a productos financieros formales, como cuentas de ahorro, en comparación con las mujeres.

Esto no es una cuestión simple de elección, sino de oportunidades: si una persona tiene acceso a una cuenta formal, a crédito responsable o a servicios financieros con mayor facilidad, es más probable que pueda ahorrar, planear y construir una seguridad financiera sólida.

¿Ahorran más mujeres que hombres… en proporción a sus ingresos?

Existe también una perspectiva interesante que algunos estudios han señalado: en algunos casos las mujeres pueden destinar una parte más constante de sus ingresos al ahorro, incluso si el monto total es menor. Esto se ve, por ejemplo, en ciertos indicadores de ahorro voluntario o comportamientos de ahorro familiar. Sin embargo, debido a las diferencias salariales y de acceso, este “mayor esfuerzo proporcional” no siempre se traduce en un mayor monto acumulado.

Esto implica que no es solo qué tanto se ahorra, sino en qué condiciones se puede ahorrar.

La educación financiera y la cultura del ahorro en México

Más allá de quién ahorra más, los datos muestran que buena parte de la población mexicana ahorra montos modestos o lo hace de forma informal (como tandas o cajas en casa). El porcentaje de personas con ahorro formal aún puede crecer, y con ello la capacidad de enfrentar imprevistos sin devaluar el patrimonio familiar o recurrir a deudas inesperadas.

Este panorama no debe leerse como un juicio, sino como una invitación a mejorar el acceso, la educación financiera y las oportunidades de todas las personas.

No es una competencia de género: es una cuestión de oportunidades

Si bien las cifras muestran diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al ahorro, estas no deben leerse como una “competencia” de quién es mejor ahorrador o quién es más responsable con su dinero. Es más fructífero verlas como una imagen de cómo las condiciones sociales, laborales y económicas influyen en la capacidad de ahorrar de cada persona.

Para mejorar ese panorama se requiere un trabajo conjunto:

  • promover la educación financiera desde edades tempranas;
  • incentivar el acceso a productos formales de ahorro para todos;
  • promover esquemas de protección financiera, como seguros o cuentas de retiro;
  • y acompañar a quienes tienen menos oportunidades con asesoría y herramientas prácticas.

Cómo puedes actuar hoy para mejorar tu situación y la de otros

Si te preocupa tu propio ahorro o el de quienes te rodean, hay varias acciones concretas que puedes tomar:

  • empieza por llevar un registro claro de tus ingresos y gastos para identificar cuánto puedes ahorrar;
  • conoce y compara productos financieros que te ayuden a guardar y hacer crecer tus recursos;
  • considera ahorrar para objetivos claros como emergencias, educación o retiro;
  • y comparte lo que aprendes con amigos, familiares o colegas que podrían beneficiarse de tener un mejor hábito de ahorro.

Además, contar con un buen asesor financiero puede hacer una enorme diferencia: un profesional con ética no solo te mostrará productos, sino que te ayudará a construir un plan que responda a tus metas, posibilidades y prioridades personales.

Si puedes hacer algo hoy para mejorar tu propio hábito de ahorro, para aconsejar a quienes te rodean o para presentarles esquemas de ahorro y protección, hazlo. La cultura financiera no cambia solo con números, cambia cuando cada persona decide aprender, compartir y planear para su futuro. Y si en ese camino necesitas apoyo, especialmente con productos que combinan ahorro y protección, contáctanos: estamos para ayudarte a construir una estrategia sólida y personalizada.

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